Bernard Holland se queja de que los pianistas pueden llegar a mostrar tantos ademanes en sus conciertos que resulta insoportable contemplar sus interpretaciones. No escucharlas, sino verlas. Llega a insinuar que los jóvenes no se acercan a la música clásica por este alto grado de manierismo en las actuaciones públicas.
Tal vez. Pero ante la pregunta que formula “At the end of the day, whom do we take more seriously, Rubinstein or Lang Lang?”, en fin, qué queréis que os diga: Lang Lang está vivo, y Rubinstein, no.
Por lo demás, creo que uno debe echarle la culpa a los realizadores. Comparemos.
Rubinstein: Chopin, Nocturno op. 15, nº 2 [donde no puede verse su cara!!!]
Lang Lang: Chopin, Nocturno op. 27, nº 2 [vale, su cara es un poema chino, pero, ¿quién le manda al directo? En un concierto, la mayor parte del público no le ve todos esos gestos]
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