A las temidas cancelaciones de los divos, los teatros de ópera del mundo entero se enfrentarán a partir de ahora a un nuevo y revolucionario fenómeno: los directores de escena, estrellas del momento, también pueden dejar plantado al personal (al personal del teatro, se entiende, y al público). Ha sucedido en la Deutsche Oper Berlin, donde Christoph Schlingensief, que debía encargarse de la dirección de la ópera de Walter Braunfel Jeanne d’Arc – Szenen aus dem Leben der Heiligen Johanna, como puede verse en la página del teatro berlinés, ha cancelado aduciendo “razones personales”.
Schlingensief, enfant no tan terrible del teatro alemán (carga política, multiculturalismo, blablablá, blablablá), es el responsable de la producción de Parsifal estrenada en 2004 en Bayreuth (que será sustituida este año por la de Stefen Herheim, el mismo que decidió quitar al Bajá Selim del Rapto por razones dramáticas [sic], entre otras cosas, y que tantos abucheos recibió en su estreno salzburgués en 2003) y del Holandés de la ciudad brasileña de Manaos del año pasado. Todas sus fotos están colgadas en la página del autor, y no las reproducimos aquí, porque en Opera Omnia primamos el orden y la limpieza sobre todo lo demás.
Etiquetas: Cancelaciones, directores de escena
Febrero 19, 2008 a las 9:08 pm |
Hombre, no es tan grave. Si cancela un cantante, no se puede hacer la función a no ser que se ponga un sustituto. Lo mismo ocurre si cancela el director.
Pero si cancela el director de escena una vez que la obra ya esté ensayada no pasa nada, se representa y listo.
Febrero 19, 2008 a las 10:04 pm |
Creo que has dado en el clavo, balstrode. Si un director de escena cancela, se representa la OBRA y punto.