La ULPGC abre su Aula Wagner y en Opera Omnia hacemos ‘fisking’

By Alcorac Alonso

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La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha abierto su nueva Aula Wagner. El hecho ha tenido eco en la prensa grancanaria, y ha dado lugar a un irónico artículo de Javier Moreno (propio de la casa), seguido de un encendido debate de los lectores.

Para Opera Omnia, el escrito (versión íntegra aquí) publicado en la web de la ulpgc explica mejor que ningún estudio al respecto por qué ninguna de las universidades españolas se encuentra entre las 100 primeras del mundo. Es un compendio de pomposidad, sinsentidos y pedorretas mentales. Por cosas como esta uno se vuelve liberal y cortaría cualquier subvención pública de las Universidades. Opera Omnia se tira a la piscina y hace fisking.

“El interés del Aula Wagner y de Estudios Estéticos radica en la creciente importancia [¿un interés que radica en una importancia? Esto es como un árbol que tenga raíces en una tetera] en torno al poliedro cultural [este puede ser el sintagma más vacuo de todo el texto, si no fuera porque abajo hay más. Pasen, pasen y vean el maravilloso poliedro cultural del que todos hablan y nadie ha visto. Un poliedro es un poliedro es un poliedro: un sólido limitado por superficies planas. Es muy probable que el autor tenga en mente el adjetivo 'poliédrico', con el sentido de 'variado'. Además, la frase en este punto pierde todo sentido, por una sintaxis de pedorreta: 'la importancia en' debería condenarse como el más feo solecismo jamás creado] que responde al nombre de Wagner [ya lo sabéis, habitantes de la Tierra: Wagner es un nombre, y responde] y enlaza con el análisis filosófico del hecho artístico [otra vez la verborrea: ya no existe el arte, ni la cocina, ni la pintura, sino 'el hecho artístico', 'el hecho culinario' y 'el hecho pictórico'; el hecho aparecerá a lo largo del texto en más ocasiones, o sea que estad preparrados] como forma de comprensión [aquí se nota que el cerebro ha patinado, y ha parido esta estupidez; 'una forma de comprensión' es como decir 'una forma de flor'] de la realidad de la Estética [punto culminante y parada: la realidad de la Estética. Opera Omnia paga 5 céntimos a quien explique satisfactoriamente este párrafo sin necesidad de tomar un alucinógeno].


En el caso de Richard Wagner no sólo es su música
[la prueba de que el autor no piensa en español, ni en ninguna lengua humana, está en que si la ordenamos resulta incomprensible: Su música no es sólo en el caso de Richard Wagner]; también [sic] su vida, sus polémicas ideas, sus importantes escritos teóricos y estéticos, sus bases filosóficas [¡Otan no, bases fuera!], su influencia en los compositores que le sucedieron y la irresistible atracción que sigue ejerciendo en todas las artes [ejercer atracción en algo es otro solecismo para quitarse el sombrero], la polarización del interés internacional [¿un interés polarizado o una polarización interesada?] en torno a las nuevas producciones de sus diez dramas capitales y la incesante especulación poética [¡más especulación y menos poesía, por el amor de Dios!] y noética [sic, sic, sic!!!] a que da lugar la lectura de sus poemas [según esto, el autor dedica su tiempo a leer los libretos de Wagner, lo que explica satisfactoriamente a nuestro juicio que no pueda escribir ni una sola frase inteligible] en clave contemporánea [ah, la clave contemporánea, que nos permite montar una Walkiria ambientada en la Guerra de Oriente Medio; ¡cuánta profundidad!]. Presupuestos [¿así que todo lo anterior son meros presupuestos? Menos mal que lo explica] que configuran la necesidad de articulación de un espacio [articular un espacio, es decir, darle miembros (piernas, brazos)] para el debate, el estudio, la investigación, el disfrute y la difusión de su obra y pensamiento [Difundir el pensamiento de Wagner, difundir el pensamiento de Wagner. Por más que lo repito, sólo veo una habitación llena de pangermanistas, antisemitas y temerosos de Dios, gente que odia la música rusa, italiana e inglesa. Pasménse: alguien puede pensar en difundir el pensamiento (no la música) de Wagner en el s. XXI. Recordemos que entre otros, Wagner es autor de Das Judentum in der Musik, cuyo fin es explicar "el asco involuntario que nos provoca la naturaleza y la personalidad de los judíos". Además, según Wagner, se acabó escuchar a Mendelssohn. Así que vayan preparándose]


Al igual que ocurre en las principales capitales europeas, la recepción de la obra de Richard Wagner en Las Palmas de Gran Canaria se caracteriza a principios del siglo XXI por una potente incidencia
[ajá, ya estábamos echando de menos 'incidir'] que se está documentando [sic, sic, sic!!!] no sólo en la música sino también en otras manifestaciones [¿artísticas?, ¿culinarias?, ¿equinas?], como es el caso de la Estética [otra vez: esto ya se ha dicho antes]. Por ello [???], la naturaleza del Aula Wagner y de Estudios Estéticos se constituye [atentos, que vienen curvas; y no se desanimen si lo que se constituye no es el Aula, sino la naturaleza del Aula] como vínculo de cohesión [magnífico ejemplo de que el autor no escribe, sino regurgita] entre la comunidad universitaria y la sociedad canaria con el conocimiento y difusión de una obra con una cultural indiscutible y el estudio filosófico del fenómeno artístico en una dimensión amplia [menos mal que no es estrecha, teniendo en cuenta que se limita a un solo compositor].

La Estética actual, como disciplina consolidada, se constituye [¿a sí misma? ¡Prodigio!] como saber acerca del comportamiento humano sensible [sin duda, el autor cree que hay un comportamiento humano insensible], del comportamiento relativo a las sensaciones [eh, autor, depierte: esto ya lo ha dicho] y a los sentimientos [sense and sensibility, que lo llaman], y de aquello que lo determina [ahora ponemos un poquito de 'aquello' y de 'lo' y hacemos un cóctel molotov con mucho humo para despistar al lector]. Por ello, admite [¿quién admite? ¿La Estética?] una historia milenaria [pedimos disculpas a nuestros lectores: la señal acaba de difuminarse por completo], esparcida [así se quedó nuestro cerebro al leer este texto: esparcido] en la reflexión filosófica y teológica desde la antigüedad. No obstante [???], su autonomía como disciplina queda articulada con la Ilustración.
De hecho
[del dicho al hecho, un trecho], es en este momento [tampoco parece manejarse muy bien en deixis temporal nuestro autor, cf. infra] cuando se sitúa [se sitúan los hechos, las personas, pero no los momentos] la frontera entre la estética antigua y la moderna, al producirse una nueva comprensión del hecho creativo [ajá, hacía tiempo que no aparecía nuestro amigo 'el hecho'] basada en la concepción autónoma del sujeto lo que [¿lo qué?] implica a su vez una nueva forma de entender la belleza, como característica [la belleza es una característica, según el autor. Pues entonces afirmamos que el autor no conoce la diferencia entre adjetivo y sustantivo, fundamento sintáctico básico para poder construir un texto] vinculada [¿quizás por cohesión como antes?] a los sentidos y a la imaginación. En el caso de la estética de la música destaca el famoso ensayo de E. Hanslick “De lo bello en la música” (1854) [una nota erudita, para que no se diga que el autor es un iletrado]

Con posterioridad, la influencia de la relación Wagner-Nietzsche ha sido definitiva para cualquier reflexión rigurosa [tan rigurosa como esta, suponemos] en este ámbito. Hasta ese momento [con posterioridad, hasta ese momento: ya nos hemos vuelto a perder en la deixis] se entendía que la música era un tipo de arte distinto, con una historia propia, con problemas específicos, un arte que pondría en juego actividades y receptividades [nos santiguamos, porque esta frase debe emplearse también para conjurar al demonio, tanto se parece a un 'abracadabra'] distintas a las artes de la palabra o también a la pintura y la arquitectura. Con la aportación fundamental de la dicotomía Wagner-Nietzsche [antes relación, ahora dicotomía] se articula [también echábamos de menos la articulación] la nueva concepción [homoioteleuton, que no puede faltar en cualquier 'articulación' narrativa] de obra de arte total que interrelaciona la música y el drama operístico no sólo con la concepción estética del hecho artístico sino [sic, sic, sic!!!] con las más variadas categorías desde la filología a la poesía hasta el teatro [aquí sólo podemos parar y gritarle al autor: ¡vuelva a la escuela o calle para siempre!]

Estos planteamientos [¿y por qué no presupuestos, como antes?] son los que llevan a la creación [pero, ¿no la iba a 'articular'?] de un Aula Universitaria en la que se pueda abordar una profunda reflexión [¿tan profunda, tan profunda como este texto? Entonces haremos pie todos, los bajitos y los altos] de Wagner y el hecho estético [otra vez con todos ustedes, señoras y señores, nuestro amigo el hecho]. El porvenir de estos presupuestos [¡pero qué lío entre presupuestos y planteamientos!], la forma que asumirán en el futuro [los presupuestos asumirán una forma en el futuro; ¡menuda transfiguración!] y las soluciones propuestas, dependen evidentemente [sí, es evidente, claro como el día] de los parámetros [para-metros] que hacen referencia no sólo al mundo de la música y de la estética en general, sino al sentido y finalidad de la cultura en la que vivimos [aquí el lector debe excusarse, y salir corriendo a vomitar, para que no le haga daño lo que ha leído].”

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