Lina (Natalina) Cavalieri, famosa soprano de origen italiano, murió tal día como hoy. El 7 de febrero de 1944 su casa a las afueras de Florencia fue bombardeada. Sin duda, todo un final para una artista.
De excepcional belleza, la cantante, nacida en Viterbo el día de Navidad de 1874, estudió con Maddalena Mariani-Masi y alcanzó renombre por sus actuaciones operísticas en distintos teatros de Europa y de Nueva York (Met y Manhattan Opera House). Estuvo casada con el tenor de origen francés Lucien Mature (con el que se la puede ver en la foto del NYT durante una grabación en París).
Además de cantante, participó en varias película mudas (¡tiene bemoles la cosa, siendo una soprano!). Publicó dos libros, uno dedicado a sus secretos de belleza, titulado My Secrets of Beauty … Including More Than 1,000 Valuable Recipes for Preparations Used and Recommended by Mme. Cavalieri Herself (¿no pensáis que sería muy util para alguna mezzo eslava en particular?) y un libro de memorias titulado Le mie verità.
Gina Lollobrigida protagonizó un biopic sobre la cantante, titulado La donna più bella del mondo, del que ponemos un extracto que demuestra su pésima calidad.
Puede leerse más sobre su vida aquí (una reseña de una biografía relativamente reciente).
Como muestra de la opinión de los críticos sobre su canto, reproducimos convenientemente traducidas las palabras de un crítico del Musical America, con ocasión del estreno de Manon Lescaut en el Met el 18 de enero de 1907, con Enrico Caruso como Des Grieux y Antonio Scotti como Lescaut.
Como Manon, Mme. Cavalieri realiza una caracterización de belleza apabullante y actuó con convicción y emoción. Su voz, con todo, no es tan satisfactoria. En ocasiones emite notas claras, ricas, pero en conjunto su canto es desigual y falto de color, aunque mejor que en el papel de Fedora [que había cantado también en el Met]. Sin duda es el fuerte atractivo humano de su actuación lo que ha hecho de su Manon un logro de altura en los anales de las caracterizaciones operísticas
Por lo general, los autores suelen mostrarse más clementes que los críticos, y Giaccomo Puccini no es una excepción en este caso. Puccini estuvo presente en el teatro durante esta noche histórica, y dejó escrito en una carta a Riccordi sus impresiones sobre el arte de la soprano:
¡Magníficas ovaciones! Nunca había visto algo así [...] La Cavalieri estuvo magnífica. Me dejó realmente impresionado su temperamento, especialmente en los momentos de exaltación espiritual y emotiva. Su voz atrapa a la audiencia de una manera incríble, sobre todo durante las notas agudas
Como muestra de su canto, el aria de Faust de Gounod, en italiano, una de las pocas grabaciones que se conservan de esta diva de ayer.
